Este libro confirma el origen judeoconverso del autor del Quijote y saca a la luz, por primera vez del original, un manuscrito de 1497 en el que Mencía Fernández, hija del condenado Ruy Díaz de Torreblanca —tatarabuelo de Miguel—, pagaba 375 maravedís ante el Tribunal de la Inquisición de Córdoba para reconciliarse y poder así huir de la implacable realidad de una metrópoli en la que, poco después, iba a llevarse a cabo el Auto de fe más cruento que se conoce.
 
En  Un país llamado Cervantes: el origen judeoconverso del escritor, el narrador, que inicia su periplo en El Toboso y que recorre los caminos en los que Cervantes imaginó a don Quijote en un viaje apasionante e intemporal que no abandona la senda del saber, nos adentra asimismo en las perdidas aldeas de La Mancha, en los castillos de Castilla o bajo los arcos y contrarrestos de las sinagogas clandestinas de la Córdoba Bajomedieval, donde los ascendientes de Miguel de Cervantes practicaron la fe mosaica, secretamente.


©Fernando Penco Valenzuela